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Breve entrevista a Alberich-Rodríguez Arquitectos, por Enrique Sanz

Alberich-Rodríguez Arquitectos es un estudio de arquitectura madrileño que comienza su trabajo cuando Carlos Alberich Lanzos y Emilio Rodriguez Jiménez se incorporan en 2015 como socios al estudio Alberich Arquitectos, que Raimundo Alberich Cid había fundado en 1992, veinte años después del arranque de su actividad profesional. Raimundo y Emilio habían colaborado en numerosos concursos y proyectos de arquitectura desde finales de la década de los noventa.

La composición actual de Alberich-Rodríguez Arquitectos permite la coincidencia de tres generaciones de arquitectos. Esta característica les permite mantener un equilibrio entre el paradigma de la arquitectura actual y un fuerte compromiso con la disciplina.

Pliego de la entrevista a Alberich-Rodríguez Arquitectos publicada en conarquitectura 83

Empezamos con una pregunta para la “primera generación”: Raimundo, tengo noticias de ti desde que estudiaba en la ETSAM, en clase de proyectos con Antonio Miranda. Con él, junto a Ignacio Feduchi, desarrollasteis entre 1988-1990 el Centro de Salud Rosa de Luxemburgo. Algo se adivinaba con la intención que luego he visto en gran parte de tu obra. ¿Por qué ese interés en colaborar con otros compañeros? ¿Qué te ha empujado a compartir, además de las ventajas del juego dialéctico?

Cuando me llegó el encargo del centro de salud en San Sebastián de los Reyes, llevaba ya 10 años dedicados exclusivamente a proyectos residenciales y vivienda social en régimen de cooperativa, y, por tanto, mi desconocimiento en la materia era absoluto. Se me ocurrió solicitar la colaboración de los arquitectos que citas y recurrir al método que utilizaba en los proyectos en cooperativa, consistente en escuchar a las personas que lo iban a habitar y aplicarlo, en este caso, al personal sanitario destinado a trabajar y a vivir 8 horas diarias en el Centro.

Creo que la colaboración y la experiencia fue positiva, así que años más tarde la repetí en los concursos adjudicados para dos edificios en Leganés, Centro de Acogida de Menores y Taller Ocupacional para personas con algún tipo de discapacidad. En esta ocasión, la colaboración con Antonio Miranda venía acompañada de Ginés Garrido, Carmen Espejel, Francisco Domouso y Emilio Rodríguez. Con este último, con alguna intermitencia, la colaboración ha sido constante y fructífera hasta que, en 2015, acordamos asociarnos.

Una pregunta que podéis responder los tres, creo que interesa el punto de vista de cada generación: habéis hecho mucha vivienda colectiva; para cooperativas, para promotores privados, más de 8.000 viviendas (mérito tremendo). ¿Qué os atrae más de esta faceta del trabajo profesional? ¿El ajuste de la tipología a las ordenanzas? ¿El trato con el cliente? En vista de los diferentes tipos de interlocutores, debe de ser muy variado…

El mayor número de proyectos de viviendas los hemos proyectado en régimen de cooperativa, con experiencias gratificantes y en algunos casos no tanto, pero que sin duda nos gustaría repetir. El contacto directo con colectivos a veces reunidos en asamblea proporciona un feedback pedagógico necesario para ambas partes. 

Otro sector con el que hemos participado en muchas ocasiones es el de las empresas municipales. El resultado ha sido positivo cuando sus técnicos nos han dado unas directrices y presupuesto muy claros, que hemos respetado sin interferencias en el desarrollo de las obras hasta su terminación.

El promotor privado es punto y aparte. En nuestro estudio entendemos nuestra actividad como servicio a la sociedad y, en algunos casos, el servicio a la sociedad comporta fricciones con el servicio a una sociedad. Afortunadamente, cuando nos encontramos con interlocutores inteligentes y proclives al diálogo, surfeamos los problemas con aceptables resultados.

Revisando la gran cantidad de obras de vivienda colectiva que habéis desarrollado, se ve interés por tensar la tipología en planta, pero como conjunto. Planteando agrupaciones de cada tipo de vivienda (1D, 2D, 3D) que conduzcan a soluciones de bloque que se distinguen (a nadie le apetece que su casa sea igual a otra, y un arquitecto quiere evolucionar en su producción) sin lugar para estridencias ni composiciones de fachada gratuitas. ¿Os limita mucho la normativa específica de cada solar y municipio? ¿Soléis plantear modificaciones?

Las NN.UU. de los municipios en los que hemos trabajado, pero en general en los de todo el país, tienen una antigüedad de más de 20 años. Incomprensiblemente, los PGOU se han podido modificar sensiblemente mediante modificaciones puntuales, pero las NN.UU. permanecen extrañamente intactas, obedeciendo a los patrones de familia patriarcal de espaldas a la evolución de la sociedad.

Necesitamos que las normas urbanísticas permitan, superficial y funcionalmente, desarrollar nuevas “formas de vivir”, que podríamos resumir en: familias monoparentales y monomarentales, coliving entre jóvenes y tercera edad, cluster para habitantes de distinta temporalidad, contemplar que las propuestas que favorezcan la convivencia como salas para eventos, gimnasios, espacios coworking, lavanderías, etc., no computen edificabilidad.

En algunos casos, en Barcelona y en Euskadi, las NN.UU. ya recogen algunas actualizaciones, por ejemplo en la potenciación de la visibilidad de las tareas de cocina, de modo que impida la exclusión o discriminación de la persona que los ejecuta y facilite la participación del resto de los convivientes, o que las terrazas tengan una superficie no computable de 4 m2 y profundidad mínima de 1,5 m.

Algunos clientes nos solicitan que las viviendas que proyectamos posibiliten la “flexibilidad” entendiendo con ello el objetivo de integrar espacios eliminando tabiques. A veces conseguimos que cambien el concepto por el de “adaptabilidad”, entendida como la capacidad de alojar diversos usos familiares y domésticos, según utilización horaria, trayectos de almacenaje, del lavado y plancha, etc.

Podríamos extendernos más pero finalmente queremos plantear una reflexión: ¿Por qué ninguna normativa, no importa de qué PGOU se trate, hace distinción entre viviendas en venta y viviendas en alquiler? 

En lo referente a la composición de fachadas a que hacéis referencia, en nuestros proyectos intentamos siempre que el edificio se integre en el entorno de manera silenciosa, lejos de las imágenes falsas, caricaturas de las modas del momento.

Proyecto por concurso y no realizado. ¿Qué porcentaje de parte de trabajo del estudio dedicáis a proyectos encargados por concurso? ¿Qué opináis de la actual situación del encargo de arquitectura desde la administración?

Los concursos fueron nuestra fuente de trabajo hasta años recientes, pero actualmente hemos limitado esa actividad, excepto los referentes a edificios residenciales, por las condiciones de las bases y especialmente por los reducidos plazos que nuestra autoexigencia no nos permite cumplir. A pesar de todo, será porque tenemos naturaleza de “escorpión”, hemos concursado al Proyecto de Ampliación de la Universidad Juan Carlos I en Vicálvaro.

La administración en sus tres niveles, desde hace ya muchos años, “menosprecia” la figura del arquitecto. Es significativo que en los Criterios de Baremación contenidos en los Pliegos de los Concursos, prevalezca la baja de honorarios sobre otros aspectos de la oferta, como son la experiencia en proyectos similares y la calidad de propuesta arquitectónica, además de la significativa ausencia de profesionales en las mesas de contratación de expertos en la materia que se juzga; siendo esta circunstancia grave, todavía es más preocupante el escaso interés que la administración demuestra hacia todo lo público y, en particular, a que los edificios reúnan la calidad constructiva, funcional y arquitectónica que merecen disfrutar las posteriores generaciones de ciudadanos.

La primera obra que veo registrada en la selección de obras de vuestra web es del año 88. Perdón por la crudeza, pero ¿cómo habéis ido viendo la evolución de la actividad profesional en estos últimos 35 años, concretamente a la práctica y al papel del arquitecto?

A lo largo de nuestra dilatada carrera nos ha tocado sufrir todas las crisis económicas tanto del sector de la construcción como del inmobiliario, que inevitablemente han influido en la evolución de la figura del arquitecto. El crecimiento económico de los años 70, especialmente en el sector turístico e industrial, y el boom de la construcción a partir del inicio de siglo demandaba la contratación de arquitectos en número suficiente para proyectar y dirigir 600.000 viviendas/año.

Hasta finales del año 60, las dos únicas escuelas de arquitectura, Madrid y Barcelona, titulaban promociones anuales de aproximadamente 40 arquitectos, así que urgentemente, en pocos años, se crearon otras escuelas públicas y privadas que anualmente ofrecieron al mercado inmobiliario cientos y cientos de profesionales. En consecuencia, de la figura del arquitecto individualista, soberbia y arrogante, capaz de la máxima excelencia y también de la excrecencia, se ha pasado al papel de arquitecto “cooperador necesario”. Hemos contestado con la misma crudeza que la pregunta.

Esta es una revista interesada en los materiales cerámicos, pero sin pensar en este filtro en vuestra respuesta, ¿qué parte de obras hacéis pensando en la solución constructiva o en un material específico? ¿Qué aproximación hacéis desde el proyecto a la construcción? 

En el estudio seguimos un principio fundamental: no trazar una línea sin conocer la repercusión económica que conlleva, desarrollar el proyecto definiendo con detalle la viabilidad del sistema constructivo elegido y contener los presupuestos evitando sobrecostes inasumibles.

Como habéis visto en publicaciones y consultando nuestra web, hemos construido gran número de edificios utilizando ladrillo cerámico o clinker para el cerramiento de fachadas, que es un material asequible, agradable a la vista, resistente a todo tipo de exigencias y de mantenimiento prácticamente nulo. Desgraciadamente con el estallido de la burbuja, los albañiles especialistas tuvieron que abandonar la actividad y actualmente los costes de mano de obra frente al de otros tipos de revestimiento hacen muy difícil la construcción con cerámica vista en proyectos de bajo presupuesto.

Nos emociona y causa sana envidia la publicación en vuestra revista de viviendas unifamiliares, por la maestría, sensibilidad y cuidado detalle con que jóvenes arquitectos han utilizado la cerámica tanto en interiores como en exteriores. Os animamos a seguir.

Habéis construido mucho en Madrid y todos los grandes municipios de la Comunidad. También, aprovechando la experiencia que acumuláis, os quería preguntar por cómo veis desde el punto de vista del arquitecto (arquitecto como príncipe, nos decía Antonio) la situación del acceso a la vivienda y la actividad de la administración, las gestoras y cooperativas.

La participación de los arquitectos en el problema del acceso a la vivienda es nula. Incluso a los colegios profesionales, en su calidad de Corporación de Derecho Público, no se les solicita su colaboración en la redacción de leyes en esa materia. Quizás sea consecuencia de su falta de implicación en la solución de problemas que afectan directamente a los ciudadanos, pero eso es otra historia. 

El origen de la situación actual viene de muy lejos, quizás tuvo su pecado original en el momento que a “alguien se le ocurrió que una sociedad compuesta en su mayoría por propietarios de sus viviendas y, por tanto, rehenes de las hipotecas, era más dócil y refractaria a cualquier cambio. Paralelamente en aquella época, los gobiernos europeos destinaron considerables recursos a la construcción de grandes parques de viviendas en alquiler, por lo que en la actualidad no sufren ese problema, salvo en las áreas centrales de sus capitales como son los casos de Berlín, Londres y París.

El Artículo 47 de la Constitución, en su enunciado “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada…”, ha sido orillado por los distintos gobiernos, quizás porque la sociedad tenía interiorizado que la vivienda es más un valor de cambio que un valor de uso, y no les ha exigido el cumplimiento del citado Artículo hasta que en los últimos años el problema se ha hecho insoportable, en especial para los jóvenes.

En nuestra opinión, simplificando un problema tan complejo, no hay otra solución más eficaz que los gobiernos de las Comunidades y Ayuntamientos destinen a su solución cuantos recursos económicos y de suelo sean necesarios. Como advertencia, avanzamos que, si en los programas, por ambiciosos que sean, no se perpetúa el régimen de alquiler, están destinados al fracaso y a reproducir en el tiempo el problema actual. 

De los premios y exposiciones que habéis recibido/realizado (Fundación Camuñas, Colegio de Arquitectos de Madrid, Comunidad de Madrid, Ministerio de Fomento, entre otros), ¿de cuál tenéis mejor recuerdo y de qué obra que hayáis hecho creéis que no se ha hablado lo que merecía?

Premios, tal vez el que nos permitió construir las 54 VPP en la barriada de Villarosa, en Carmona, en el año 98, a través de unos concursos para jóvenes arquitectos que organizaba la E.P.S.A., y que ya hicimos en colaboración.

Exposiciones, el comisariado y montaje de la exposición Poul Kjaerholm Esencial en la Fundación del COAM, con la colaboración de Fritz Hansen, que nos permitió acercarnos y acercar la obra de este creador danés enamorado del acero, capaz de fusionar la modernidad con los procesos artesanales.

La publicación de nuestros proyectos no ha sido preocupación preferente en nuestro día a día, aunque, por supuesto, nos alegra que esto suceda. La calidad de un proyecto es la cantidad de inteligencia que contiene, e inteligencia es capacidad de crear, pero no solo formas atractivas. En el desarrollo de cualquier edificación intervienen numerosos agentes y factores de todo tipo que hay que saber encarar y encajar con honestidad en el resultado de la obra, aunque esto pueda suponer la pérdida de atención por parte de medios especializados o no.

Muchas veces los proyectos de arquitectura se enfrentan a críticas superficiales poco atentas a la complejidad que contienen y que los hacen ser como son.

Simplemente, entendemos que esto sea así.

Para terminar, habladnos de los próximos años: ¿hacia dónde os gustaría dirigiros?

Nuestro deseo para el futuro, o al menos para el futuro próximo, es poder disfrutar de nuestra vocación de servicio a la sociedad trabajando en propuestas de construcción de edificios eficientes y resilientes que permitirán a sus ocupantes desarrollar felizmente su ciclo vital.

Esta entrevista a Alberich-Rodríguez Arquitectos está publicada originalmente en conarquitectura 83.
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